¡Quedan pocas plazas! Curso de Gestión del Proceso de Bonificaciones FUNDAE. Actualizaciones para Grandes Empresas.

El valor estratégico de las Entidades Organizadoras en la Formación Programada.

El valor estratégico de las Entidades Organizadoras en la Formación Programada.

Tabla de Contenidos

En el ecosistema de la formación continua en España, a menudo centramos la atención en la empresa bonificada o en el trabajador alumno. Sin embargo, existe una figura que actúa como la columna vertebral del sistema: la Entidad Externa o Entidad Organizadora de la formación.

El origen de las entidades organizadoras se sitúa en el año 2004, momento en el que se consolidó la regulación de la «formación de demanda». Este nuevo marco normativo permitió a las empresas disponer de un crédito anual para la cualificación de sus trabajadores, calculado en base a sus cuotas de Formación Profesional, lo que propició la aparición de entidades externas especializadas para gestionar y organizar estos cursos en nombre de las empresas. Esta figura, esencial para facilitar la gestión administrativa del crédito, se estableció como un pilar del sistema que posteriormente evolucionaría hacia la actual «formación programada por las empresas».

Un reciente informe de evaluación realizado por Fundae, aportar luz sobre el desempeño de estas entidades organizadoras. Los datos confirman una realidad que los profesionales del sector observan a diario: las entidades organizadoras no son meros tramitadores administrativos, gestores o planificadores de cursos, sino socios estratégicos de calidad que impulsan la formación de los empleados y la competitividad empresarial a pesar del papeleo y las dificultades burocráticas.

Solvencia técnica y aseguramiento de la calidad.

Uno de los prejuicios más repetidos sobre el sector, y que los datos del informe niegan categóricamente, es la supuesta falta de profesionalización de las entidades organizadoras. Lejos de ser meros intermediarios administrativos, la inmensa mayoría de estas entidades son, por su propia naturaleza y trayectoria, consultoras y centros de formación con amplia experiencia, solvencia técnica y económica, lo que les concede un profundo ‘ADN pedagógico’ esencial para la gestión eficaz del crédito.

Esta base formativa garantiza que el proceso de organización cumpla rigurosamente con la normativa, e incorpore criterios de calidad en el diseño y la ejecución de la formación. Prueba de esta especialización es que, al analizar los factores que más influyen en la calidad del servicio de formación, las propias entidades señalan de manera prioritaria su conocimiento experto del sector de actividad de la empresa cliente y la amplitud de la cartera de servicios ofrecidos. Este enfoque estratégico subraya su rol como consultores formativos especializados, asegurando que la respuesta a la demanda de la empresa sea adecuada, idónea y rigurosamente adaptada a las necesidades específicas del tejido productivo español.

Es decir, el valor real de una entidad organizadora reside en su capacidad para ofrecer soluciones idóneas, no solo cursos de catálogo. El informe destaca una tendencia muy positiva hacia la personalización máxima (formación ex-profeso).

Esto se refuerza al analizar cómo se diseña la formación: en casi la mitad de los casos (48%), la formación se basó directamente en las necesidades detectadas por la empresa. Esto confirma que las entidades externas actúan como consultores de necesidades formativas, asegurando que el crédito de formación se invierta donde realmente aporta valor.

Adaptación a la complejidad administrativa.

El mérito de estas entidades organizadoras es doble si consideramos el entorno en el que operan. El informe de Fundae identifica barreras significativas que las organizadoras deben sortear para dar servicio a sus clientes.

Las principales dificultades reportadas son:

  • Problemas con la aplicación informática: Señalado por el 51% de las entidades organizadoras.
  • Rigidez en el desarrollo temporal: Un obstáculo para el 46% de las entidades.
  • Confusión de las empresas sobre la cobertura de costes: Afectando a la mitad (50%) del total de entidades encuestadas.

A pesar de navegar entre esta rigidez normativa y las incidencias técnicas, logran mantener el sistema operativo y eficaz. El indicador más importante de cualquier servicio es la satisfacción del usuario final. Las gráficas de distribución de la satisfacción de las empresas formadoras muestran una curva claramente inclinada hacia la valoración positiva.

Los resultados visuales del informe evidencian que el grueso de las valoraciones de las empresas se concentra en las puntuaciones más altas de la escala (puntuaciones de 8 y 9). Esto valida que, desde la perspectiva de la empresa privada, la entidad organizadora es un agente resolutivo que cumple con las expectativas de calidad y gestión.

Por todo ello, las entidades organizadoras han demostrado ser mucho más que gestores de crédito ante Fundae. Son expertos normativos, diseñadores de formación a medida y consultores sectoriales.