Formación Profesional en España

Formación Profesional en España

De un modo general, los valores de la Formación Profesional (FP) en España consisten en fomentar la formación a lo largo de la vida laboral, combinar contenidos teóricos y prácticos, o enseñar a “hacer cosas” sin quedarse en el plano puramente teórico. Por ello, un concepto clave es la de competencia profesional, que consiste en el conjunto de conocimientos y capacidades que permiten el ejercicio de la actividad profesional según las exigencias de la producción, el empleo o el mercado.

Históricamente existía la peculiaridad de que una parte de la Formación Profesional dependía de la Administración Educativa y otra de la Administración Laboral, diferenciándose entre FP Reglada (se obtienen Títulos oficiales) y la FP no reglada (se obtienen Diplomas o Certificados no oficiales).

Por Formación Profesional se entiende todos aquellos estudios y aprendizajes encaminados a la inserción, reinserción y actualización laboral, cuyo objetivo principal es aumentar y adecuar el conocimiento y habilidades de los actuales y futuros trabajadores a lo largo de toda la vida. Para ello se distinguía entre:

Formación Profesional Específica o Inicial (reglada): destinada fundamentalmente a alumnos jóvenes del sistema escolar que deciden incorporarse en el mundo laboral, cuyo objetivo es la inserción laboral.

Formación Profesional Ocupacional (FPO o FIP): destinada al colectivo que en ese momento se encuentra desempleado, cuyo objetivo es la reinserción laboral.

Formación Profesional Continua: para trabajadores en activo, cuyo objetivo es la adquisición de mayores competencias que le permitan una actualización permanente del trabajador al puesto de trabajo que desempeña, y por ello se produce un aumento de su empleabilidad.

En los últimos años se sigue intentado integrar de un modo efectivo las distintas ofertas de Formación Profesional (reglada, ocupacional y continua) y propiciar el reconocimiento y acreditación de las competencias profesionales adquiridas tanto a través de procesos formativos (formales y no formales) como de la experiencia laboral.

Con el Real Decreto 395/2007 y el 34/2008 se refuerza el panorama anterior, buscando promover la integración de las Cualificaciones Profesionales en la Formación Profesional para el Empleo, además permite que la formación vinculada a certificados de profesionalidad se acredite y se obtenga un documento “oficial” expedido por las Administraciones de empleo competentes, y la acreditación se pueda obtener también por la vía de la evaluación y acreditación de la experiencia laboral.